Científicos de la Universidad de Alicante han descubierto una nueva especie de medusa, denominada copula lucentia, en aguas alicantinas. Este hallazgo se realizó durante una campaña conjunta con el Oceanogràfic, donde se recolectaron más de 200 ejemplares en el litoral de El Campello.
Copula lucentia es la segunda especie de cubomedusa registrada en el Mediterráneo, después de carybdea marsupialis, descrita por Linnaeus en 1758. A pesar de ser uno de los mares más estudiados del mundo, el Mar Mediterráneo aún alberga especies desconocidas para la ciencia.
La nueva medusa, que mide entre uno y siete milímetros y es inofensiva para los humanos, fue identificada a partir de ejemplares recolectados entre 2016 y 2018. Su descripción fue publicada en la revista científica Marine Biodiversity gracias a un análisis morfológico y genético realizado con la colaboración de especialistas internacionales.
Eva Fonfría, investigadora de la Universidad de Alicante y primera autora del estudio, explicó que el descubrimiento se produjo durante una campaña de muestreo. “Al principio nos extrañó porque era muy pequeña para la época del año y tenía algunas características morfológicas que no nos cuadraban”, recordó Fonfría. Las diferencias morfológicas llevaron al equipo a analizar los ejemplares y compararlos con otras especies conocidas.
Los resultados confirmaron que pertenecían al género copula, pero con características suficientemente diferenciadas para ser considerados una nueva especie. El nombre copula lucentia hace referencia a Lucentum, la denominación latina de Alicante. Hasta ahora, su presencia se ha documentado únicamente en El Campello, lo que convierte esta zona en un enclave de interés para su estudio.
“Encontrar una nueva especie en el Mediterráneo, donde ya está todo tan estudiado, es muy importante”, destacó Fonfría, subrayando la necesidad de seguir investigando estos organismos para entender su distribución y función en los ecosistemas marinos.
Copula lucentia pertenece al grupo de los cubozoos, que se caracterizan por tener una campana cúbica. Su cuerpo es prácticamente transparente y posee cuatro tentáculos y pequeñas estructuras adhesivas en la parte superior que le permiten fijarse a diversas superficies. Los ejemplares estudiados fueron encontrados a menos de un metro y medio de profundidad, en entornos de fondos rocosos, arenosos y praderas de fanerógamas.
César Bordehore, profesor del Departamento de Ecología de la Universidad de Alicante y coordinador del Laboratorio Marino, calificó el descubrimiento como “un hito” para la investigación marina. “Que hayamos podido identificar una segunda especie de cubomedusa en el Mediterráneo demuestra que aún queda mucho por conocer sobre su biodiversidad”, añadió Bordehore.
A pesar de este avance, aún existen numerosas incógnitas sobre la nueva medusa, incluyendo su ciclo reproductivo y su papel en la cadena trófica. Bordehore enfatizó la necesidad de comprender mejor el papel de los organismos gelatinosos en el ecosistema marino, especialmente aquellos de pequeño tamaño que pueden interactuar significativamente con la producción pesquera.
El equipo científico, liderado por Bordehore, actualmente coordina el proyecto Sea4Future, un proyecto de Horizon Europe que busca, junto a otros 22 socios de 12 países, abordar soluciones para recuperar la producción pesquera en el Mediterráneo mientras se protegen especies vulnerables como tortugas y delfines. La colaboración con el Oceanogràfic es clave en este esfuerzo.
Ocho años después de las últimas recolecciones, una nueva campaña de muestreo organizada con el Oceanogràfic ha permitido localizar y recoger más de 200 ejemplares para continuar con los estudios. Algunos de estos animales se exhiben en el Medusa Lab del Oceanogràfic, donde se trabaja para favorecer su desarrollo y estudiar la posibilidad de completar su ciclo reproductivo en condiciones controladas.
Miguel Candelas, biólogo y responsable de Medusas del Oceanogràfic, explicó que los ejemplares recolectados aún están en una fase inmadura y uno de los principales objetivos será lograr que alcancen la madurez sexual y puedan reproducirse. “Es un reto porque es la primera vez que esta especie se mantiene en un acuario”, señaló Candelas.
La colaboración entre la Universidad de Alicante y el Oceanogràfic combina investigación y conocimientos en ecología marina, taxonomía y genética, lo que permite afrontar estudios que serían difíciles de desarrollar de manera independiente. Esta experiencia contribuirá al estudio de copula lucentia y al desarrollo de futuros estudios sobre otros organismos marinos.
Los ejemplares de copula lucentia pueden observarse por primera vez en el MedusaLab, donde se utilizan lupas para distinguir sus características y observar de cerca esta especie previamente desconocida.